En una votación de 3 a 2, el Concejo Municipal de Coalville decidió el martes abandonar el Programa de Energía Limpia Comunitaria.
La herencia minera de la localidad no influyó tanto en la decisión como el diseño mismo del programa.
Si Coalville se hubiera sumado, todos los clientes de Rocky Mountain Power dentro de los límites de la ciudad habrían quedado inscritos automáticamente. Cada usuario habría tenido la responsabilidad de tramitar su baja por cuenta propia.
Eso habría sumado un cargo de $4 dólares a las facturas mensuales de energía de los clientes residenciales, y un estimado del 5% a las de los comercios. La legislación de Utah exige que estos fondos se destinen al financiamiento de infraestructura de energía limpia a gran escala.
Jeff Peterson fue uno de los tres concejales que votaron en contra de la iniciativa. Tanto a él como a los residentes con los que habló no les convenció la estructura de inscripción automática.
A Peterson también le preocupaba la manera en que los reguladores estatales de servicios públicos pudieran ajustar las tarifas en el futuro.
"Podría bajar, podría subir, pero no pueden darnos una respuesta definitiva", señaló Peterson.
El concejal Matthew Boyer también manifestó sus reservas sobre el esquema de baja voluntaria. Por su parte, los defensores del programa sostienen que este mecanismo es necesario para recaudar los fondos suficientes que permitan construir nuevas fuentes de energía a gran escala.
"He estudiado suficiente economía del comportamiento y teoría de juegos para entender por qué lo hacen de esta manera", comentó Boyer. "Pero no necesariamente estoy de acuerdo con ello".
A pesar de esto, Boyer votó a favor del programa luego de que el concejal Brandon Brady recomendara implementar una campaña intensiva de información pública.
El concejal Shaun Powis, quien trabajó anteriormente para Sinclair Oil Corporation, emitió el segundo voto en contra. En una discusión previa, había solicitado saber dónde se construirían las instalaciones de la "llamada energía limpia".
Los creadores del programa explicaron que actualmente existe una lista corta de cuatro proyectos bajo un acuerdo de confidencialidad, pero aclararon que tendrían que ubicarse dentro del área de servicio de Rocky Mountain Power.
Lynn Wood rompió el empate en la reunión del 26 de mayo, tras coincidir con las preocupaciones de Peterson.
"Realmente se siente como un impuesto adicional", expresó.
Con esto, Coalville se convierte en una de las tres ciudades que han votado para apartarse del Programa de Energía Limpia Comunitaria.
La Legislatura de Utah creó esta iniciativa en 2019 para que el estado pudiera colaborar con Rocky Mountain Power en el aprovechamiento de fuentes como la solar, eólica, nuclear o geotérmica.
Los reguladores estatales de servicios públicos finalmente le dieron luz verde en marzo, y las 19 ciudades y condados participantes tienen hasta el próximo martes 2 de junio para decidir si se integran.
Además de Coalville, las localidades de Kearns y Cottonwood Heights han decidido no participar. En contraste, las zonas no incorporadas del condado de Summit, Park City, Francis y Oakley dieron el visto bueno.
Los líderes de la ciudad de Midvale tienen programado emitir su voto el próximo martes.
De acuerdo con la directora de Sostenibilidad del Condado de Summit, Emily Quinton, es posible que Kearns convoque a una sesión extraordinaria del concejo municipal para reconsiderar su postura.
Aunque originalmente los legisladores estatales exigían que el programa compensara el 100% de la demanda energética en las ciudades y condados de Utah que participaran, esa condición se ha flexibilizado desde entonces.
Artículo traducido por María Camperos