Los registros de la Corte Suprema de Utah muestran que los abogados de Kouri Richins presentaron un aviso de apelación a su condena por homicidio agravado el pasado 26 de mayo. El caso fue remitido al Tribunal de Apelaciones de Utah al día siguiente.
Un jurado del condado de Summit declaró a Richins culpable de envenenar a su esposo, Eric Richins, con una dosis mortal de fentanilo en 2022 con el fin de obtener un beneficio económico. Posteriormente, ella escribiría un libro infantil sobre el duelo.
La madre de tres hijos, originaria del área de Kamas, también fue condenada el 16 de marzo por intento de homicidio agravado, falsificación y dos cargos de fraude de seguros.
El juez del Tribunal del Tercer Distrito, Richard Mrazik, sentenció a Richins a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional el 13 de mayo.
El Tribunal de Apelaciones, compuesto por siete miembros, evaluará si existen fundamentos para revocar su condena en cualquiera de los cinco cargos.
La decisión no dependerá de las pruebas del juicio ni del testimonio de los testigos, sino de si el tribunal de primera instancia llevó el caso de manera correcta.
El condado de Summit tendrá que hacerse cargo de los honorarios de los abogados de Richins durante la apelación por tratarse de un caso de homicidio agravado.
El condado solicitó financiamiento estatal; sin embargo, la subgerente del condado, Janna Young, comentó a KPCW que el estado rechazó cubrir los costos de la apelación a principios de junio.
Young calificó esto como una "noticia desafortunada para nosotros y para nuestros contribuyentes". El condado de Summit gastó millones de dólares en el juicio por asesinato debido a que Richins no podía costear su propia defensa.
Asimismo, se prevé que Richins solicite al juez Mrazik un nuevo juicio basándose en motivos de procedimiento.
Mientras tanto, Richins enfrenta otros 26 cargos por delitos graves en un segundo caso que la Fiscalía del Condado de Summit presentó en junio de 2025, semanas antes de que prescribieran algunos de los delitos.
Este caso abarca la totalidad de los presuntos delitos financieros que Richins habría cometido mientras se desempeñaba como agente inmobiliaria, comprando y remodelando casas para su reventa en el Wasatch Back.
Los fiscales sostienen que las deudas que acumuló en ese negocio formaron parte de su motivo para asesinar a su esposo y cobrar sus pólizas de seguro de vida.
Artículo traducido por María Camperos