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Un equipo preserva los bosques del condado de Summit y arranca malezas nocivas

The Summit CWMA and volunteers stand around the pile of garlic mustard they pulled near Park City's Armstrong Trail on June 27, 2026.
Kristine Weller
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Los miembros de la CWMA de Summit y varios voluntarios posan junto al montón de mostaza ajera que arrancaron cerca del sendero Armstrong Trail de Park City el 27 de junio de 2026.

Equipos locales y voluntarios retiran de manera urgente la mostaza ajera (garlic mustard), una maleza nociva que cubre alrededor de 1,200 acres en el condado de Summit. El invierno atípico acortó la temporada para arrancar esta planta.

En una soleada mañana de sábado, Sara Jo Dickens, su equipo y un puñado de voluntarios se adentraron en el bosque junto al sendero Armstrong Trail de Park City. Siguieron una cinta blanca entre los árboles y arbustos para llegar a un punto donde el suelo forestal estaba completamente cubierto de vegetación verde.

Para el ojo inexperto, nada parecía andar mal. Sin embargo, el grupo sabía que esas plantas eran mostaza ajera (garlic mustard), una maleza nociva que se propaga con tanta rapidez que desplaza a las especies nativas.

"La mostaza ajera, en particular, es capaz de inhibir la germinación de otras semillas; de modo que, una vez que se establece, se empiezan a ver cada vez menos plantas nativas hasta que no queda ninguna", explicó Dickens.

Dickens es una ecóloga que lidera la Asociación Cooperativa para el Manejo de Malezas de Summit (CWMA, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro enfocada en el control de malezas nocivas en el condado de Summit.

Señaló que la mostaza ajera es una planta especialmente peligrosa debido a que secreta una sustancia química que suprime los nutrientes microbianos del suelo, los cuales ayudan a prevenir enfermedades en la flora nativa.

Dickens advirtió que, si esta maleza llega a apoderarse del lugar, el bosque se vuelve mucho más vulnerable, y una mayor cantidad de árboles muertos se traduce en un incremento del riesgo de incendios forestales.

Sara Jo Dickens, who leads the Summit CWMA, pulls garlic mustard near Park City's Armstrong Trail on June 27, 2026.
Kristine Weller
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Sara Jo Dickens, quien lidera la CWMA de Summit, arranca mostaza ajera cerca del sendero Armstrong Trail de Park City el 27 de junio de 2026.

Equipados con bolsas plásticas azules, Dickens y sus ayudantes arrancaron a mano las malezas cerca de Armstrong Trail para controlar la propagación de la mostaza ajera.

Dickens señaló que la situación es más apremiante este año. Un octubre lluvioso y un invierno atípicamente cálido —que presentó múltiples ciclos de nevadas y deshielos— han permitido que germinen más semillas.

El clima cálido también alteró la temporada de recolección, que habitualmente se extiende desde abril hasta agosto.

"Este año comenzó en mayo y probablemente la planta ya se habrá secado, es decir muerto, a mediados de julio", explicó Dickens. "Por lo tanto, nuestro margen para atender este problema es sumamente corto, lo que hace que todo el trabajo sea increíblemente urgente".

Sin embargo, afirma que, independientemente del año, la cantidad de mostaza ajera es excesiva para poder combatirla por completo. La cooperativa ha mapeado cerca de 600 acres de esta maleza nociva en el condado de Summit, pero estima que se está extendiendo en alrededor de 1,200 acres.

Para evitar que la maleza se propague, la cooperativa primero arranca los brotes en las zonas periféricas del condado, así como los que se encuentran junto a senderos y arroyos. Ahí es donde entran en juego los Garlic Mustard Games (Juegos de la Mostaza Ajera).

Esta competencia anual se creó con el fin de abarcar más terreno y ayudar a concientizar a los habitantes locales sobre los daños que causa la planta. Los participantes reciben premios por arrancar esta maleza nociva.

Volunteer Allison Kierstead pulls garlic mustard near Park City's Armstrong Trail on June 27, 2026. She has won Summit CWMA's Garlic Mustard Games two years in a row.
Kristine Weller
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La voluntaria Allison Kierstead arranca mostaza ajera cerca del sendero Armstrong Trail de Park City el 27 de junio de 2026. Ella ha ganado los Garlic Mustard Games de la CWMA de Summit dos años consecutivos.

La voluntaria Allison Kierstead se unió a los Garlic Mustard Games hace unos tres años. Comentó que al principio no quería competir, sino solo ayudar como voluntaria. Sin embargo, después de que la convencieran de sumarse a la diversión —y de enterarse de que pesar las malezas ayuda a la cooperativa a obtener subvenciones—, se inscribió y ganó la competencia dos años consecutivos.

"Lo curioso del año pasado fue que Sara Jo encontró un brote nuevo que no se había atendido en uno o dos años, y las malezas medían literalmente como cuatro o cinco pies de alto", relató Kierstead. "Fui allí un par de tardes y podía arrancarlas a manos llenas; creo que eso fue lo que me dio la victoria".

Kierstead es una de las recolectoras más constantes: acumula cientos de libras de esta maleza nociva y a menudo sale a arrancarla fuera de los eventos de los juegos, acompañada de su perro.

Aseguró que la actividad cumple con todos los requisitos: es relajante, satisfactoria y brinda un sentido de comunidad.

Por su parte, Jen Heineman se describió como una detractora autodidacta de las malezas nocivas que lleva arrancando todo tipo de plantas invasoras desde la década de 1990. Lo que más le gusta de los Garlic Mustard Games es la compañía.

"A menudo somos muchas mujeres; charlamos y nos reímos mientras arrancamos las plantas, y eso me fascina. Simplemente me encanta la camaradería que se genera", expresó Heineman.

Jen Heineman pulls garlic mustard near Park City's Armstrong Trail on June 27, 2026.
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Jen Heineman arranca mostaza ajera cerca del sendero Armstrong Trail de Park City el 27 de junio de 2026.

Dickens señaló que solo quedan un par de semanas en esta temporada para arrancar la mostaza ajera.

Pronto, las plantas producirán vainas de semillas y comenzarán a cambiar de color. Una vez que las plantas se vuelven de color café claro o bronceado, ya no se pueden arrancar.

"Esas vainas son tan frágiles que, con solo tocarlas apenas, pueden romperse y abrirse, y esas semillas se te van a pegar en la ropa o en el equipo, por lo que terminarás llevándolas accidentalmente a otro lugar", explicó.

Durante el evento del sábado, 10 voluntarios arrancaron más de 300 libras de mostaza ajera.

Nate Butterfield, miembro de la cooperativa, mencionó que normalmente las malezas tendrían que retirarse del bosque para evitar que vuelvan a soltar semillas. Sin embargo, en esta ocasión el equipo está probando una nueva técnica: los equipos de bomberos añadirán otro tipo de material a los montones y los quemarán como parte de las labores de prevención de incendios forestales.

Dickens comentó que su equipo descubrió por primera vez el brote de 60 acres de mostaza ajera cerca de Armstrong Trail en 2016. Para algunos todavía parece estar saturado, pero ella afirmó que ha mejorado enormemente.

El volumen descomunal de esta maleza nociva en el condado puede resultar intimidante, señaló Dickens, pero la clave está en la constancia. Es por eso que su equipo y los voluntarios regresan año tras año a arrancarla.

Dickens adelantó que también viene en camino un arma secreta.

Durante casi 30 años, los científicos han estado trabajando en la creación de un agente de control biológico que ataque a la mostaza ajera pero no a las plantas nativas. Dickens indicó que recientemente se aprobó el uso de un gorgojo para este fin.

"No solo va a ayudar a cambiar las reglas del juego, sino que además no tendremos que usar tanto herbicida", destacó. "Podemos liberar a estos insectos y, en un periodo de cuatro a seis años, podrían ser capaces de reducirla en un 30% o 40%".

Dickens aclaró que pasarán entre cuatro y cinco años antes de que el condado de Summit pueda obtener los insectos, pero consideró que este avance es alentador.

Mientras tanto, Dickens continuará con los esfuerzos para frenar la propagación de la mostaza ajera y salvar los bosques de la zona. Durante las próximas dos semanas, aproximadamente, los habitantes locales pueden ayudar arrancando las malezas en sus propias propiedades o depositándolas en las estaciones de recolección ubicadas a los lados de los senderos.

Artículo traducido por María Camperos.