Peggy Jean Fletcher falleció el 20 de agosto de 2026 a los 88 años. Según su obituario, falleció pacíficamente en su hogar debido a complicaciones derivadas de cáncer de mama metastásico e insuficiencia cardíaca congestiva.
Fletcher fue una figura ampliamente reconocida en Park City por su trabajo en la preservación de la historia local. Ayudó a rescatar el histórico cementerio Glenwood de la ciudad y a impulsar el crecimiento del centro de adultos mayores local.
Nacida en Colorado en 1938, Fletcher se mudó a Park City recién casada en 1963 y se enamoró de la antigua ciudad minera. Cheryl Soshnik, amiga suya desde hacía 15 años, comentó que Fletcher hizo todo lo posible por preservar la historia de la comunidad.
“Yo la pasaba a buscar para ir a distintos lugares y la veía en las conferencias del museo; estaba en cada actividad que te pudieras imaginar”, expresó Soshnik. “Todos notan la falta de su presencia porque era sencillamente omnipresente dondequiera que fuéramos”.
Fletcher documentó la historia de Park City y de su propia familia mediante registros meticulosos. Su hija, Jillbette Fletcher, señaló que eso era precisamente por lo que su madre deseaba ser recordada: su capacidad de organización y su frugalidad.
Esas habilidades le permitieron a Peggy Fletcher compartir una extensa colección familiar con el Museo de Park City. Esta incluyó fotografías y documentos de su suegra, Blanche Fletcher —quien al momento de su muerte en 1988 era la residente nativa de mayor edad en Park City— y de su esposo, Mel Fletcher, quien también tuvo una activa participación cívica en Park City y fue un esquiador pionero.
Jillbette Fletcher afirmó que esa labor mantuvo siempre ágil la mente de su madre.
“Tenía todo registrado hasta el último centavo”, comentó Jillbette Fletcher. “Sabía exactamente qué era cada cosa; eso mantenía su mente ocupada y la mantenía activa a ella”.
Peggy Fletcher también fue conocida por su carácter cálido y acogedor.
Dave Hanscom y Linda McReynolds recordaron que Fletcher era su “reina de los rompecabezas” en el Centro de Adultos Mayores de Park City. McReynolds añadió que era imposible no quererla, ya que era una persona dulce, servicial y divertida.
También podía sacar su carácter rebelde y decidido. Jillbette Fletcher contó que su madre se hizo conocida por sus momentos de “sostén mi bolso”. La frase surgió después de que Peggy Fletcher se inscribiera para probar el bobsled en el Parque Olímpico de Utah cuando ya tenía más de 80 años.
“Me dijo: ‘Bueno, tienes que estar allí’. Y yo le pregunté: ‘¿Por qué tengo que estar allí?’, a lo que me respondió: ‘Bueno, porque tienes que sostener mi bolso’”, relató Jillbette Fletcher. “Mi esposo y yo nos largamos a reír a carcajadas… pero ella lo decía totalmente en serio”.
Peggy Fletcher no llegó a subirse al bobsled porque la actividad se canceló por falta de inscritos, pero eso no le impidió buscar la aventura a través de los viajes.
Su pasión por conocer el mundo comenzó a temprana edad, según contó Jillbette Fletcher. Peggy solía viajar con sus padres y, de adulta, trabajó como auxiliar de vuelo para dar rienda suelta a su fascinación. Jillbette recordó incluso que de niña su madre leía enciclopedias por las noches.
“Empezaba en la A y leía sobre distintos temas en cada tomo; esa era parte de la razón por la que le encantaba Jeopardy! y los crucigramas, y por la que era tan buena en ellos”, explicó Jillbette Fletcher. “Simplemente quería tener un conocimiento más amplio de todo”.
A lo largo de su vida, Peggy Fletcher viajó a más de 60 países, 46 estados y los siete continentes. Muchos de esos viajes los realizó junto a Jillbette y su yerno, y en cada destino sumaba una cuchara de colección a su repertorio.
Juntas montaron elefantes en la India, volaron en parapente en Nepal y se tiraron por tirolesas en las selvas tropicales de Costa Rica. Sin embargo, para Jillbette Fletcher, los mejores recuerdos son los viajes por carretera que hacían cada año a Denver durante su infancia.
Peggy empacaba el equipaje y subía a Jillbette y a su hermano, Rex Fletcher, en su antiguo Ford Thunderbird de 1962 para visitar a la familia.
“Siempre estaba feliz de ir a ver a su familia y llevarnos con ella; pasábamos todo el tiempo con nuestros primos. Esos son realmente los mejores recuerdos de mi infancia”, afirmó Jillbette Fletcher. “Incluso con todos los recuerdos que guardo de viajar con ella, el tiempo que pasamos en Denver siempre fue el mejor”.
Las cenizas de Peggy Fletcher fueron sepultadas en el cementerio Glenwood junto a su esposo en una ceremonia privada. Le sobreviven sus dos hijos y cuatro nietos.
Artículo traducido por María Camperos.