El público vio “Cookie Queens” por primera vez en el estreno del Festival de Cine de Sundance en Salt Lake City el sábado, junto a las cuatro tenaces Girl Scouts protagonistas del documental.
La proyección comenzó con una guardia de honor de las Girl Scouts locales. Líderes locales y Amy Redford, hija del fundador del Instituto Sundance, Robert Redford, reflexionaron sobre el festival y el legado de su padre.
“Papá escribió los principios fundacionales de esta organización en una sola hoja de papel, y eso nos ha comprometido a guiarnos siempre por lo que los narradores necesitan”, dijo Amy Redford. “Esa agilidad es la razón por la que este trabajo sigue vigente 40 años después”.
“Cookie Queens” fue seleccionada para ser destacada especialmente en el festival, ya que ejemplifica una historia de éxito de Sundance.
La directora Alysa Nahmias dijo que el Instituto Sundance ha sido un “gran apoyo” para ella como artista a lo largo de los años mediante becas y laboratorios. Su primer documental, “Unfinished Spaces”, fue programado en el programa de intercambio cultural Film Forward del instituto en 2012.
Robert Redford vio “Unfinished Spaces” y le escribió una nota positiva a Nahmias.
“Ese fue un momento transformador para mi carrera, tanto la experiencia del festival como la nota de confianza del Sr. Redford, quien le escribió a esta joven cineasta desconocida”, dijo ella.
Comentó que por eso estrenar “Cookie Queens” en Sundance este año es un honor especial.
El director del Festival de Cine de Sundance, Eugene Hernandez, también mencionó que de las decenas de miles de películas analizadas durante la selección, “Cookie Queens” recibió un “sí” inmediato y unánime.
El documental sigue a cuatro Girl Scouts de entre cinco y 12 años mientras navegan por una temporada de venta de galletas. El filme resalta la determinación e ingenio de las niñas, y ofrece una mirada interna al negocio de 800 millones de dólares impulsado por los puestos de galletas.
Nahmias dijo que la idea de la película surgió de sus hijos, quienes le pidieron crear un filme que quisieran ver con sus amigos. Así que, cuando su productor le mencionó que una Girl Scout le había vendido muchísimas galletas, Nahmias supo qué historia tenía que contar.
“Pensé: oh, tal vez esta es la entrada para crear un proyecto que sea entretenido, visualmente rico, divertido y conmovedor, pero que también tenga temas que me interesan sobre la autoinvención, la niñez femenina y lo que significa crecer hoy en tiempos que no son tan fáciles para los niños”, explicó.
Nahmias afirmó que quería crear una película que explorara a las niñas como personas complejas y tridimensionales, y las Girl Scouts brindaron la oportunidad de observar cómo las niñas encuentran su lugar y aprenden cuál es su valor.
Por esa razón, enfocó la cámara casi exclusivamente en las niñas de forma intencional. A los padres se les permitió entrar en el encuadre —al mundo de las niñas—, pero la cámara no seguía a los padres ni a otros adultos.
La película también presenta una mezcla de tomas de ventas de galletas y escenas que resaltan la vida de las niñas fuera de las Girl Scouts, ya sea en porrismo, karate o un baile escolar. Esto equilibró el implacable mundo de las ventas de galletas para ganar premios y viajes con la vida interior de las niñas.
El documental también explora cómo es vender estos dulces azucarados para una organización multimillonaria. Por ejemplo, Olive, de 12 años, es la mayor vendedora de su área en Carolina del Norte. Conoce todos los detalles de las ventas, llegando incluso a enseñar a las Girl Scouts más jóvenes sobre la "venta sugestiva”.
Pero Olive también cuestiona el hecho de vender paquetes de galletas de 6 dólares y recibir solo $1.10 dólares en créditos de recompensa a cambio, refiriéndose a la práctica como trabajo infantil.
Durante un panel después de la proyección del sábado, dijo que las Girl Scouts deberían tener más voz en cómo funciona el proceso y que la organización debería brindar más apoyo.
“Amo a las Girl Scouts, y realmente es parte de mi identidad. Pero en toda organización, siempre hay espacio para el cambio”, dijo Olive.
A lo largo de la película, el público rió y lloró junto a las niñas mientras superan desafíos y se esfuerzan por alcanzar sus metas de galletas.
Artículo traducido por Connor Hollison