Desde que se otorgaron los Juegos de 2034 a Utah en julio de 2024, las comunidades con sedes olímpicas han estado trabajando en los planes de organización.
Park City y el condado de Summit no son la excepción. Ambas entidades han colaborado en formas para que el 2034 cree un legado duradero, de manera similar a como los Juegos de 2002 dieron lugar a programas deportivos juveniles que están formando a la próxima generación de atletas olímpicos.
Para ayudar en esos esfuerzos, Park City envió al alcalde Ryan Dickey, a la administradora municipal interina Jodi Emery y a la concejal Tana Toly a Italia para participar en el programa de observadores olímpicos. El condado de Summit envió al administrador del condado Shayne Scott y a la concejal Tonja Hanson.
Scott y Emery presentaron los puntos clave aprendidos a ambos concejos el viernes por la mañana.
Emery señaló que una de las mayores diferencias entre las Olimpiadas de Italia y las de Utah es la distancia entre las sedes.
“Las sedes estaban separadas por cientos de millas”, comentó. “En contraste, la huella compacta de Utah es nuestra mayor ventaja, pero diría que también es nuestro mayor desafío de gestión. Debido a que nuestras sedes están tan cerca, vamos a tener mucha presión sobre la infraestructura de Park City y del condado de Summit”.
Emery explicó que esto significa que Park City y el condado de Summit deberán trabajar en conjunto, así como con socios estatales y federales.
Dijo que también será importante trabajar en la colaboración entre las sedes y el municipio desde el principio, para que cuando haya una afluencia de visitantes para los Juegos, todas las entidades estén en la misma sintonía. La capacitación para voluntarios también es imprescindible.
“Una lección importante aprendida es la necesidad de empoderar el liderazgo de los voluntarios”, dijo Emery. “Necesitamos construir una red de líderes locales que comprendan nuestros estándares municipales para que puedan actuar como una extensión de nuestro personal durante las operaciones de mayor demanda”.
La coordinación con el transporte público también es esencial. Emery afirmó que sin ello, no habrá forma de garantizar que los residentes locales, la fuerza laboral y los voluntarios puedan desplazarse cuando el mundo llegue a la ciudad.
Scott enfatizó la necesidad de que el condado y la ciudad sean flexibles y tengan planes de contingencia. Por ejemplo, cuando estaba en el edificio de uniformes y acreditación, notó una gotera en un edificio de Cortina.
“El COI [Comité Olímpico Internacional] llamó a estos municipios locales y les preguntó: ‘¿Pueden arreglar esta gotera?’. Y ellos respondieron: ‘No podemos arreglarla. Estamos completamente abrumados por estos Juegos. Tardaremos dos semanas’”, relató.
Eso hizo que Scott pensara en cómo la ciudad y el condado pueden seguir al tanto de las actividades habituales de la ciudad, como la remoción de nieve.
Otra lección sobre la necesidad de flexibilidad surgió cuando Scott y otros asistentes tuvieron que caminar a través de cientos de yardas de lodo para llegar a la sede de luge. Al día siguiente, había astillas de madera en el camino.
En cuanto a los planes de contingencia, Scott mencionó que escuchó muchas veces durante la visita que el “plan B” se convertía en el “plan A”.
“Por mucho que pensemos: ‘Bueno, vamos a estacionar a la gente aquí, o esta góndola llevará a la gente allá’, ellos tenían una góndola que no estaba operativa y pudieron conseguir un autobús que compensara ese transporte”.
Una de las mayores lecciones de Italia fue cómo las comunidades de montaña anfitrionas mantuvieron su carácter local mientras estaban bajo el reflector mundial. Emery dijo que ese trabajo ya ha comenzado. Ella y Scott tienen como objetivo establecer un acuerdo interlocal entre la ciudad y el condado dentro de un año, así como identificar metas municipales, del condado y regionales.
También planean asistir al programa de observadores de los Juegos de Verano de 2028 en Los Ángeles.
Artículo traducido por Connor Hollison