Utah es el hogar de cerca de 3,000 alces. La División de Recursos de Vida Silvestre de Utah (DWR, por sus siglas en inglés) señala que las condiciones de sequía de este año podrían obligar a estos animales a descender a zonas de menor altitud en busca de agua y alimento.
Los alces adultos pesan hasta 1,000 libras y pueden ser peligrosos si se sienten amenazados. La División de Recursos de Vida Silvestre de Utah reporta que, en algunas regiones de los Estados Unidos, los alces causan más lesiones a personas cada año que los osos.
Las hembras son especialmente defensivas en mayo y junio, cuando tienen crías. Por su parte, los machos se vuelven más territoriales y agresivos durante la temporada de apareamiento en el otoño, específicamente en septiembre.
Si los residentes se encuentran con un alce, la DWR aconseja dar suficiente espacio al animal y jamás acercarse ni alimentarlo.
Asimismo, se debe mantener a los perros con correa y bajo control en todo momento. La ley de Utah prohíbe permitir que los perros persigan o acosen a la fauna silvestre protegida, como alces, ciervos y wapitis.
Si un alce embiste, los expertos en vida silvestre recomiendan esconderse detrás de algo sólido como un árbol, o bien resguardarse dentro de un vehículo o un edificio.
Los alces se encuentran comúnmente en las zonas de lomeríos al pie de la montaña. Los residentes solo deben reportar al animal si se localiza dentro de los límites de la ciudad o en áreas densamente pobladas, de modo que la DWR pueda reubicarlo.
Para conocer más consejos de seguridad sobre la fauna silvestre, visite el sitio web de Wild Aware Utah.
Artículo traducido por María Camperos