El Concejo del Condado de Summit recibió comentarios del público en junio sobre los planes de recreación para el Rancho 910.
Para Leslie Miller, pareja del antiguo propietario de la propiedad, fue una oportunidad para manifestar una amplia gama de inquietudes. Criticó varios puntos, incluyendo la "decisión del personal de dispararle a un alce macho que luchaba por su vida al caer la noche" el año pasado.
Tras la audiencia del 24 de junio, la Oficina del Alguacil del Condado de Summit informó que los líderes del condado se reunieron y decidieron que las fuerzas del orden investigaran las circunstancias en torno a algunas de las acusaciones de Miller.
El portavoz del alguacil, Skyler Talbot, señaló que entre los líderes que se convocaron estuvieron la alguacil Kacey Bates, el gerente del condado Shayne Scott y Jess Kirby, la directora de tierras públicas del condado.
La indagación de los oficiales sobre lo que provocó la muerte del alce tomó menos de una semana y se cerró sin cargos. Sin embargo, los hechos que rodearon lo que la oficina del alguacil calificó como eutanasia exponen una brecha entre los líderes del condado y algunas personas que gozaban de acceso al Rancho 910 cuando este aún era propiedad privada.
Un debate continuo sobre el impacto humano
El condado de Summit compró sus 8,600 acres por 55 millones de dólares en enero. El rancho, ubicado al norte del vecindario de Jeremy Ranch, permanece cerrado al público en general hasta que Kirby y su personal definan las políticas de gestión.
Dichas políticas requerirán que el condado de Summit logre un equilibrio entre la protección de la fauna silvestre y el uso humano, el principal punto de discordia local.
Miller ha criticado públicamente la gestión de las tierras del condado con anterioridad. Ella y otras personas que antes tenían acceso privilegiado al 910 sostienen opiniones firmes sobre lo que es mejor para el lugar ahora que es de propiedad pública.
Eso incluye a futuros líderes del condado. La abogada Christie Babalis, candidata sin oposición para el Distrito 4 del concejo, fue una de las personas que encontró al alce al que Miller hizo referencia.
Babalis confirmó que estaba haciendo una caminata en el Rancho 910 con otras tres personas el 31 de agosto de 2025. En ese momento, el condado de Summit arrendaba los terrenos del rancho antes de proceder con la compra.
Los excursionistas encontraron a un alce atrapado en un manantial lodoso y llamaron a personas que trabajaban en el rancho para pedir ayuda. La oficina del alguacil señaló que miembros del grupo intentaron sacar al alce del lodo. Babalis aclaró que ella solo vio al animal, pero nunca lo tocó.
Dado que la fauna silvestre es propiedad del estado de Utah, puede constituir un delito tocar o alterar a los animales silvestres sin notificar a los funcionarios estatales.
Tras revisar estos hechos diez meses después, Talbot informó que tanto la oficina del alguacil como el Departamento de Recursos Naturales de Utah (DNR) decidieron cerrar el caso y no dar curso a investigaciones penales.
Disputa por el alce herido
Aquella tarde de agosto, Kirby se topó con Babalis y los demás excursionistas cuando se retiraban por East Canyon Road. Ambas partes describieron posteriormente la interacción como "tensa".
Una grabación del intercambio muestra que Babalis le preguntó a Kirby por qué "no hizo nada" por el alce, dado que Kirby también lo había visto esa tarde.
"Hice lo que se suponía que debía hacer. Lo reporté a mi guardabosques, quien luego lo reportó a la [División de Recursos de Vida Silvestre del DNR]", comentó Kirby a KPCW. "No es mi trabajo, ni el de ningún ciudadano, salvar a la fauna silvestre. Es el trabajo de [los funcionarios estatales de vida silvestre] encargarse de eso. Estaban en época de celo, y se cornean entre ellos. Lamento decirlo, pero se lo comenté a Christie esa noche: no puedes salvarlos a todos. Así es la naturaleza, y así funciona".
Más tarde esa noche, tres disparos resonaron en el Rancho 910.
La portavoz del DNR, Faith Jolley, explicó a KPCW que la agencia le solicitó al guardabosques de espacios abiertos del condado que sacrificara al alce, ya que no podía ponerse de pie y posiblemente estaba sufriendo.
El guardabosques Jeremie Forman asentó en un informe de incidentes que tomó la decisión de aplicarle la eutanasia al alce tras confirmar con la central de comunicación que no había ningún oficial del DNR de servicio disponible para acudir al lugar.
Los registros del condado y del DNR revelaron que el alce presentaba un traumatismo en el pecho y una herida punzante. Los investigadores no hallaron lesiones que correspondieran a la caza furtiva; consideran que el alce resultó herido durante el celo, o temporada de apareamiento, época en la que los machos suelen entrelazar sus cornamentas.
Aunque Babalis y Miller disientan de la decisión de sacrificar al animal, eso representa solo una parte de su preocupación más general respecto al rumbo del Rancho 910 bajo la administración del condado.
"Me gustaría verlo como una reserva de vida silvestre, pero esa es mi postura y la de un montón de personas más. Es solo mi opinión", comentó Babalis. "Prefiero verlo como una reserva de vida silvestre que como una propiedad con estacionamiento pago para 240 autos y senderos distribuidos por toda la zona del agua".
Se exigirá cierto nivel de acceso público como condición de la subvención federal que ayudó a financiar la compra. Los senderos no abrirían sino hasta la próxima primavera como muy pronto, y los residentes, el personal y los miembros del concejo del condado coinciden en que lo mejor es no apresurarse.
El condado de Summit y la Fundación en Memoria de David W. Bernolfo son patrocinadores financieros de KPCW.
Artículo traducido por María Camperos.