Las cuadrillas literalmente combatieron el fuego con fuego después de que el incendio de Rocky Canyon se desatara el 7 de agosto cerca del Parque Estatal East Canyon.
El 9 de agosto, mientras el fuego se propagaba rápidamente, las llamas avanzaron con velocidad hacia el campamento de los bomberos ubicado a lo largo de la Ruta Estatal 65.
La vocera Elisha Hornung explicó que los equipos tuvieron que actuar de inmediato para evitar que el fuego alcanzara sus tiendas de campaña.
"Estaban haciendo el reconocimiento, la columna de fuego subía y cruzaba la cresta, y dijeron: 'Oigan, esto se complica'. Así que desplegaron personal con antorchas para encender un contrafuego", señaló.
Al consumir la vegetación antes de que el incendio forestal pudiera alcanzarla, lograron evitar que las llamas cruzaran la carretera hacia su campamento dentro del parque estatal.
A lo largo de la Ruta Estatal 65, en los condados de Summit y Morgan, el terreno luce ennegrecido por el hollín, y los árboles y arbustos han quedado reducidos a ramas secas. El olor al incendio reciente es penetrante. Sin embargo, también hay casas de campo que lograron salvarse, rodeadas de ceniza, y caballos que pastan justo a la orilla del área quemada.
Riley Bergseng, quien lleva 22 años combatiendo incendios forestales, comentó que el comportamiento extremo del fuego dificultó los esfuerzos iniciales de ataque.
"Estaba justo debajo de la columna cuando descendía y, sí, era un fuego sumamente intenso", relató. "Era casi como un tornado de fuego que... simplemente no había nada que pudiéramos hacer".
Durante ese primer fin de semana, la prioridad de los bomberos fue garantizar la seguridad de las personas y proteger las estructuras; las condiciones no permitían realizar labores de contención.
"Monitoreamos Lewis Peak, Tollgate, Parleys, Mountain Dell, Henefer; es decir, intentamos prever hacia dónde se dirigirá en las próximas 24, 48 o 72 horas, y qué podemos hacer en el siguiente turno para prepararnos para eso", explicó.
Los bomberos temían que el incendio se dividiera en dos frentes que avanzaran en direcciones opuestas. El 9 de agosto combatieron las llamas hasta la medianoche para evitar que esto sucediera.
"Tuvimos este gran avance hacia el este que nos preocupaba muchísimo, pero logramos asegurar toda la base del incendio", dijo Bergseng. "No se generaron focos secundarios y pudimos contenerlo".
Más de 300 personas trabajaron en el combate del fuego durante su etapa más intensa, incluidos equipos especializados de élite (hotshots) procedentes de todo el país, grandes aviones cisterna y otros recursos aéreos.
Bergseng destacó que algunos agricultores locales utilizaron su propia maquinaria para ayudar a trazar líneas de contención con excavadoras en los campos ubicados sobre Henefer.
Los bomberos guiaron el fuego a lo largo de la cresta para evitar que descendiera hacia el pueblo. Bergseng, quien es especialista en gestión de combustibles forestales para el Bosque Nacional Uinta-Wasatch-Cache, señaló hacia la cresta y explicó que la quema en los acantilados no fue "limpia", ya que el fuego dejó vegetación intacta que aún podría arder.
Esos parches de vegetación, sumados a las dificultades del terreno, implican que todavía queda mucho trabajo por hacer, a pesar de que los equipos ya han contenido gran parte del perímetro.
"Se pueden ver las franjas de roble a lo largo de toda esta ladera orientada al este, y tenemos que revisar manualmente cada una de ellas para asegurarnos de que no quede nada que pueda reavivarse con el viento", afirmó. "Ahora la situación se ve mejor. Podemos desplegar personal en zonas de mayor riesgo, con la tranquilidad de que no estaremos amenazados y podremos realizar un ataque directo".
Bergseng comentó que el comportamiento del fuego es muy distinto hoy en día en comparación con sus inicios en el Servicio Forestal de los Estados Unidos hace dos décadas.
"Antes solía decir: 'Esto no puede pasar aquí. No es posible. No somos como California; no tenemos ese tipo de vegetación'", expresó. "Pero después de presenciar algunos incendios en 2018 al sur, cerca de Nephi y Spanish Fork, y ver llamaradas flanqueantes de 10 metros de altura a las 3 de la mañana atravesando bosques puros de álamo temblón, cambié de opinión".
El incendio de Rocky Canyon fue causado por actividad humana. Los detalles del incidente continúan bajo investigación.
En lo que va del año, los incendios forestales han consumido más de 537 000 acres en Utah.
Artículo traducido por María Camperos.