Veintitrés de los 75 votantes registrados en la localidad de Independence desean desincorporar el municipio; es decir, renunciar a su estatus de pueblo.
Phil Sweat es uno de ellos. Afirma que tanto él como sus vecinos están preocupados por los planes de desarrollo futuro. No quieren que la pequeña comunidad, ubicada al sureste de Heber, se transforme en otra Park City.
“Simplemente no quiero ver ese tipo de atmósfera en esta comunidad agrícola, que sigue siendo una comunidad rural”, comentó.
Sweat ejerció como alcalde durante 17 años, pero en 2025 renunció a mitad de una sesión de la alcaldía al no compartir la postura del resto del concejo municipal sobre el crecimiento urbanístico.
En ese momento, la administradora municipal mantenía conversaciones preliminares con tres desarrolladores sobre planes que podrían incluir un parque para casas rodantes, una nueva carretera, un centro urbano y nuevas viviendas.
Las actas de la reunión de agosto de 2025 indican que Sweat buscaba modificar el plan general para frenar el crecimiento comercial o de alta densidad en el extremo norte del municipio, pero el concejo no estuvo de acuerdo.
Sweat también sintió que los propietarios a lo largo de Center Creek Road, cerca del proyectado centro urbano, no recibían suficiente información sobre las propuestas.
“No le estaban informando a nadie sobre lo que pasaba. Al final me cansé, dimití y les dije: ‘Tienen que buscar otro alcalde, porque no voy a quedarme aquí intentando convencer a la gente de Center Creek de que esto es lo mejor para ellos cuando ni siquiera tienen voz ni voto’”, afirmó.
Por su parte, la administradora municipal, Jodi Hoffman, señaló que hasta la fecha no se ha presentado ninguna solicitud formal de desarrollo para estos proyectos.
Durante una reunión del concejo el 19 de agosto, Hoffman defendió que el plan general es estricto ante cualquier construcción.
“Había 108 personas cuando nos incorporamos hace 18 años”, explicó. “En todo este tiempo solo hemos aprobado cinco casas nuevas”.
Añadió que el plan garantice que cualquier propuesta de desarrollo en el centro urbano y sus alrededores se ejecute con prudencia.
“Se ha incentivado a los propietarios de unas 2,500 hectáreas (6,000 acres) a trabajar juntos para garantizar que las carreteras y la infraestructura vayan donde deben, encauzando el tráfico lejos de los residentes actuales y desarrollando de forma que no incremente los impuestos sobre la propiedad”, indicó.
Sweat y 22 vecinos presentaron una petición de desincorporación a finales de julio, solicitando a un juez del 4.º Distrito Judicial someter el asunto a votación.
Entre tanto, los miembros del concejo planean hacer campaña en contra. La alcaldesa interina, Bonnie Wilson, adelantó en la reunión de agosto que enviará postales explicativas sobre las desventajas del proceso.
“Sin el municipio, los residentes no tendrían ningún control sobre el desarrollo de miles de hectáreas de suelo privado dentro del límite municipal”, advirtió. “Las decisiones sobre el uso del suelo quedarían en manos del condado de Wasatch”.
Sweat reconoció que el crecimiento podría continuar aun si el pueblo se disuelve, pero reiteró que no le interesa ver un desarrollo comercial a gran escala en la comunidad.
Unified Independence, una empresa desarrolladora propietaria de unas 600 hectáreas (1,500 acres) en la zona, ha solicitado intervenir en el proceso judicial. En un escrito presentado el 19 de agosto, argumentó que la desincorporación perjudicaría sus “derechos de propiedad, servicios municipales, protecciones de zonificación e intereses de gobernanza”.
La jueza a cargo aún no ha respondido a la solicitud de la empresa desarrolladora.
Al 9 de septiembre, el tribunal estaba a la espera de confirmar el pago de la tarifa de presentación correspondiente por parte del grupo impulsor. Solo tras esta verificación se decidirá si el proceso puede continuar.
Si la petición cumple con todos los requisitos legales, la jueza convocará una elección especial para definir el futuro del municipio.
Artículo traducido por María Camperos.