Pequeñas banderas de color rosa brillante salpican el paisaje del condado de Summit, en marcado contraste con los colores del otoño. Se pueden observar agrupaciones de ellas a lo largo de East Canyon Creek, así como en el inicio del sendero Quarry Mountain y en Meadows Drive.
Estas marcan los brotes de especies autóctonas que los equipos del Centro Ecológico y Reserva Swaner y de Park City sembraron como parte del Programa de Hábitat para Polinizadores de Utah, de carácter gratuito.
La Legislatura de Utah creó este programa en 2021 con el fin de expandir el hábitat de los polinizadores en el estado. La iniciativa permite a los propietarios de terrenos solicitar cada primavera semillas y plantas autóctonas propicias para los polinizadores. Quienes resultan beneficiados las recogen en otoño para su posterior siembra.
La coordinadora de conservación de Swaner, Margaux Klingensmith, señaló que las banderas rosadas identifican el lugar exacto donde se sembró cada brote.
"Si no colocamos las banderas, simplemente se pierden en el paisaje", comentó Klingensmith. "Resulta muy difícil localizar todas esas pequeñas plantas individuales para regarlas y supervisar su tasa de supervivencia".
En Swaner mantienen las banderas rosadas durante unos dos años para dar seguimiento al desarrollo de las plantas y garantizar que echen raíces.
Por su parte, la ecóloga Sara Jo Dickens, quien encabeza los esfuerzos para el control de malezas nocivas en Park City y el condado de Summit, indicó que el restablecimiento de plantas autóctonas forma parte integral de dicha labor.
Sin embargo, lograr el crecimiento de esta vegetación puede resultar complejo. Dickens explicó que los arbustos y las flores silvestres autóctonas suelen ser especialmente exigentes, pudiendo tardar años en germinar desde la semilla. Además, no suelen comercializarse en viveros grandes o en tiendas departamentales.
Dickens destacó que el programa estatal de polinizadores acelera este proceso al proporcionar directamente las plántulas.
"El estado ha asumido el riesgo al aprender cómo cultivar cada una de esas especies, lo que nos brinda acceso a algo que simplemente no podemos salir a comprar en cualquier sitio", afirmó Dickens.
Park City recibió cerca de 3,200 plantas este año y las colocó cerca del inicio del sendero Quarry Mountain, en Meadows Drive y en el estanque de Round Valley.
Swaner recibió 300 kits de plantas de humedal y 600 de tierras altas, los cuales se sembraron a lo largo de East Canyon Creek y el sendero Stealth Access, que conecta con Spring Creek.
Klingensmith explicó que estos kits contienen diversas especies autóctonas que benefician a distintas variedades de abejas, mariposas, polillas y colibríes, entre otros polinizadores.
"Entre las plantas de humedal que solemos recibir están la senecio de agua (water groundsel), además de diferentes gramíneas y juncias que se desarrollan muy bien en hábitats más húmedos", señaló. "En cuanto a las especies de tierras altas, solemos ver una gran cantidad de penstemon, malva del desierto (globe mallow), así como gaillardias (blanket flower) o equináceas amarillas (prairie coneflower)".
Dickens enfatizó que esta variedad resulta fundamental, dado que Utah alberga ecosistemas muy diversos con especies de plantas y polinizadores particulares en cada uno.
El estado cuenta con más de 900 especies de abejas autóctonas. De acuerdo con el Departamento de Agricultura y Alimentos de Utah, estos insectos silvestres son esenciales para la sostenibilidad del ecosistema y la producción de alimentos, al beneficiar el cultivo de árboles frutales, frambuesas, calabazas, melones y pepinos.
Sin embargo, a medida que las malezas nocivas se propagan y la flora nativa desaparece, la supervivencia de estos polinizadores se ve amenazada.
"Es una situación especialmente preocupante para las abejas, ya que muchas son especialistas", explicó Dickens. "Esto significa que solo se alimentan de unas cuantas especies de flores silvestres, arbustos o gramíneas autóctonas, o incluso de una sola".
Asimismo, Dickens destacó que el programa beneficia a especies migratorias de aves y mariposas, como la monarca.
"Contar con estas áreas de plantas autóctonas distribuidas en distintos puntos les ofrece zonas de descanso a lo largo de sus rutas migratorias, lo cual es vital para que recuperen energías con la mayor frecuencia posible", añadió.
Tanto Dickens como Klingensmith coincidieron en que cada metro cuadrado de biodiversidad nativa marca la diferencia e invitaron a la comunidad a sumarse a la iniciativa.
Los propietarios interesados pueden tomar una fotografía del área donde proyectan sembrar y presentar su solicitud a partir del 1 de marzo.
Artículo traducido por María Camperos.